jueves, 22 de septiembre de 2016

Se cumplen 150 de la Batalla de Curupayty

Recordada en Paraguay como una de sus mayores hazañas militares, en Argentina es considerada como el mayor desastre militar de su historia. Mientras en Buenos Aires casi no se conmemora la muerte de 4 mil compatriotas esa fecha, en Asunción se realizan actos por la victoria de 5 mil de sus soldados contra 20 mil aliados invasores.

Al mando de Bartolomé Mitre, presidente argentino y comandante del ejército aliado durante la infame Guerra de la Triple Alianza, la batalla de Curupayty debía ser para los invasores el “tiro de gracia” a la heroica resistencia del ejército paraguayo de Solano López y uno de los últimos bastiones antes de ingresar a Asunción. Sin embargo, las tropas argentino -  brasileñas (y uruguayas en menor medida), fueron enviadas de forma temeraria a una muerte segura, por lo qué hoy se recuerda uno de los mayores desastres militares de los que tuvo participación un ejercito argentino.

Para el Paraguay en cambio, país donde se desarrolló la mayor parte de la contienda bélica, que comprometió toda su economía en la “máquina de guerra” y movilizó en ella desde el primero hasta el último de sus habitantes, significó una pausa de casi un año de hostilidades que prolongó lo que sería su triste final y casi su completo exterminio. Aunque a diferencia de lo que sucede en estas tierras, hoy allí se conmemora una de sus mayores hazañas militares, donde 5 mil soldados vencieron a 20 mil aliados.

“En 24 horas en los cuarteles, en 15 días en campaña, en tres meses en Asunción”, resulta una frase amena gracias a la televisión y la personificación de Mitre que realizó Fernán Mirás en “Algo habrán hecho”, pero sirve más para reconocer lo que en un principio se entendió como un simple trámite para los “Apóstoles de libre mercado”, que vieron en las armas la solución a lo que consideraban como una fuerte oposición en la región a su modelo económico. El Paraguay desarrollado de manera independiente y serio candidato a disputarle el monopolio a Gran Bretaña, era más parecido a la idea federal que los unitarios consideraban enemigos y todo lo contrario a lo “civilizado”.

Con el aval inglés y la complicidad del Imperio del Brasil, más la ayuda de un gobierno “golpista” uruguayo, lo que no tenía en cuenta la oligarquía porteña de aquel entonces era que el conflicto duraría más de lo esperado, por lo que se entiende que vio la oportunidad de terminar la contienda e imponer por la fuerza sus ideales de “libertad” en 1866 durante el ataque a Curupayty, una batalla aún más anecdótica por el hecho de que significó también la muerte de varios hijos de la elite de aquel entonces.

A diferencia de aquellos que fueron enviados al frente de batalla engrillados para ser “carne de cañón” por los vencedores de la “Batalla de Pavón”, el hijo de Domingo Faustino Sarmiento, uno de sus acérrimos defensores, participó por decisión propia y fue uno de los cuatro mil argentinos que cayeron aquel día. Junto a Dominguito, Francisco Paz, hijo del vicepresidente Marcos Paz, también fue una sus víctimas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario